En la época griega (s. IV a.c.) Teofrasto alumno de Aristóteles, describió el uso de algas marinas como un medio para aliviar el dolor de las heridas producidas por quemaduras solares (1).
En la campaña sobre Egipto del ejército francés, comandado por Napoleón (1798-1801), a los soldados heridos se les trataba con el yodo extraído de las algas (1).
Hace por lo tanto aproximadamente dos siglos que se comenzó a utilizar el yodo para el tratamiento de heridas (1).
Posteriormente se han desarrollado compuestos portadores de yodo como la povidona que han permitido el uso a mayor escala (1).
Con la povidona iodada se ha conseguido extender el uso de antisépticos desde el ámbito sanitario hasta los hogares. Convirtiéndose en un medicamento de referencia para la cura y desinfección de heridas.
¿Cómo debe ser un buen antiséptico?
Debe tener un amplio espectro de acción, por lo tanto debe ser activo frente bacterias, virus y hongos.
Debe ser bien tolerado y que no pique.
No debe retrasar la cicatrización.
Betadine® es un antiséptico a base de povidona iodada que cubre estos criterios .
Betadine® es un antiséptico especialmente desarrollado para su uso sobre la piel y las mucosas.
Lea las instrucciones de este medicamento y consulte al farmacéutico.
MEDA PHARMA, S.A.U.
(1) The role of Iodine in Antisepsis and Wound Management: A Reappraisal. Selvaggi G. et al. Acta chir belg, 2003, 103,
241-247
C.P.S.M- 07164